💥Silencio incómodo y carcajadas nerviosas en plató cuando El Gran Wyoming lanzó en El Intermedio la ironía que ha incendiado las redes. Lo que empezó como una broma terminó convertido en sospecha nacional: redes ardiendo, acusaciones veladas y una pregunta incómoda sobre los secretos del Estado. Muchos creen que no fue humor… sino un mensaje calculado que apunta mucho más alto.
El presidente del Gobierno lo anunció a través de sus redes sociales

Wyoming, sobre el papel de Juan Carlos: “ El Congreso le pillaba bastante más cerca que Botsuana”

Wyoming
La desclasificación de los documentos del 23-F, anunciada por el Gobierno de Pedro Sánchez coincidiendo con el 45º aniversario del golpe, ha encontrado en El Gran Wyoming a su crítico más afilado.
Durante la emisión de anoche de El Intermedio, el presentador no pudo ocultar su escepticismo ante la cifra de documentos que verán la luz este miércoles: poco más de cien folios de una historia que lleva cuatro décadas bajo llave.
Wyoming, con su habitual tono cáustico, comparó la magnitud de esta revelación con uno de los escándalos internacionales más mediáticos de los últimos tiempos para subrayar lo que considera una “tacañería” informativa.
“Primero tuvimos los papeles de Epstein y ahora el post-it del 23-F”, sentenció el presentador, dejando claro que para él la cantidad no solo no hace la calidad, sino que resulta insultante dada la espera histórica.
La frase, que ya se ha vuelto viral en las redes sociales, resume el sentimiento de aquellos que esperaban un aluvión de revelaciones y se han encontrado con un goteo controlado por Moncloa.
Mejor te cuento que Wyoming no se quedó solo en la superficie, sino que se preguntó con ironía si entre esos documentos aparecerá por fin la identidad del “elefante blanco” o si simplemente serán notas de gastos de la cafetería del Congreso.
La lógica del “Facts and Logic” que tanto defendemos se aplica aquí a la desproporción entre la expectativa generada por Sánchez y la realidad de los archivos que saldrán del cajón. Para Wyoming, anunciar una “deuda histórica saldada” con apenas un centenar de documentos es como intentar apagar un incendio con una jeringuilla, especialmente cuando se han cumplido ya 45 años de los hechos.
El presentador ironizó sobre la figura del Rey Emérito, cuestionando si tardó tanto en salir a defender la democracia aquella noche porque el Congreso le pillaba “más lejos que Botsuana”.
Esta referencia al pasado de Juan Carlos I sirvió para recordar que, para muchos, la desclasificación llega tarde y quizás demasiado “filtrada” para no dañar los pilares del régimen del 78.
Al igual que en México las escenas de guerra tras la muerte de un líder criminal exigen transparencia, en España la ciudadanía exige que la memoria democrática no se entregue por fascículos.
Mejor te cuento que el equipo de El Intermedio ha prometido estar “leyendo con lupa cada palabra clave” de esos documentos, buscando cualquier rastro que indique que lo desclasificado es solo la punta del iceberg.
El PP ha calificado el anuncio como una “cortina de humo” para tapar los problemas de salud del Presidente y los líos judiciales de Óscar Puente, una tesis con la que Wyoming también bromeó a su manera.
¿Qué esconderán esos papeles? ¿Cambiará el país tal y como lo conocemos? El presentador se hizo estas preguntas con una sonrisa que denotaba que no espera grandes terremotos institucionales tras la lectura.
Al igual que el serrín que le sacaron a Mariscal en el meme televisivo, Wyoming parece temer que el contenido de los documentos esté vacío de revelaciones reales y lleno de formalismos ya conocidos.
Mientras Sandra Sabatés intentaba poner el contrapunto serio a la noticia, el Gran Wyoming insistía en que la transparencia “en formato post-it” es el nuevo estándar de la política española de 2026.
La salud de la democracia, según el análisis del programa, se mide en la capacidad de mirar al pasado sin miedo, algo que el Gobierno parece hacer todavía con el freno de mano puesto.
Este 24 de febrero de 2026 será recordado no solo por los documentos que salieron a la luz, sino por la ácida comparación de un Wyoming que no se conforma con las migajas de la historia.