Iñaki Urdangarin ha dado su primera entrevista en televisión.

El programa se emitirá el 11 de diciembre

La separación entre Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina marcó un punto decisivo en la vida del exduque de Palma, que ahora admite que fue “lo peor” tras su paso por prisión.

Durante años mantuvo silencio, especialmente después de cumplir cinco años y diez meses por el caso Nóos.

Urdangarin reconoce que la presión mediática y judicial dañó de forma irreversible su matrimonio con la hija del rey Juan Carlos.

Actualmente vive apartado del foco público y centrado en una vida distinta junto a su pareja, Ainhoa Armentia.

Esta nueva etapa llegó tras un periodo de reflexión en el que entendió que su relación con Cristina no podía superar aquel desgaste.

Explica que los mil días en prisión no solo le arrebataron libertad, sino también la estabilidad emocional que siempre intentó proteger.
Hace meses ya mostró una actitud más abierta en una entrevista con La Vanguardia, donde habló por primera vez con más claridad sobre su vida tras la condena.Ahora vuelve a hacerlo en el programa Pla seqüència, de La 2 de TVE Cataluña, en una conversación cercana con el periodista Jordi Basté.

Urdangarin asegura que confía en él y que por eso se siente más cómodo para tratar temas sensibles.

Iñaki Urdangarin se ha sincerado

En el avance del programa, se le ve más relajado y dispuesto a recordar episodios difíciles de su pasado reciente.

Basté le pregunta cuántas entrevistas personales había concedido antes, y él admite que prácticamente ninguna fuera del ámbito deportivo.

También recuerda que estuvo “mil días y mil noches” en prisión y que “fue lo peor”, una frase con la que resume el impacto emocional de ese tiempo.
Aunque la entrevista completa aún no se ha emitido, fuentes del programa adelantan que evita hablar de la Familia Real o de las memorias de don Juan Carlos.Sin embargo, sí aborda un aspecto central: su separación de la infanta Cristina fue la parte más dura de todo el proceso.

Explica que la presión pública y el desgaste constante terminaron destruyendo la relación.

Con estas confesiones, Urdangarin arroja luz sobre un capítulo que siempre había mantenido en silencio.

Aclara que el final de su matrimonio no fue una decisión abrupta, sino la consecuencia de años marcados por tensión y exposición mediática.

Ahora intenta reconstruir su vida, convencido de que solo podrá avanzar si afronta abiertamente un pasado que aún pesa en su presente.