Alaska, sobre Joaquín Sabina: “Esa generación siempre nos despreció. No me siento dolida, pero los que eran un poco más mayores, todo lo que era el mundo pop lo despreciaban”

 

Dos generaciones de artistas enfrentados y cuyas rencillas vuelven a la actualidad tras las últimas declaraciones de Pedro Almodóvar.

 


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Ella no fue una chica Almodóvar. Fue, prácticamente, una niña Almodóvar. Porque cuandoAlaska se puso a las órdenes del director manchego, solo tenía 15 años.

 

Era La Movida, y la industria cultural y musical española todavía se repartía entre los cantautores y la contrarrespuesta pop, de la que formaban parte nombres como Aerolíneas Federales, Caca Deluxe o Aviador Dro. Todos ellos hacían una música fresca, divertida y con poca crítica social. Y eso, a la generación anterior, le repateaba.

 

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Aquellas rencillas del pasado vuelven a estar más de actualidad que nunca después de que Pedro Almodóvar haya hecho público, por primera vez, lo que le pareció la canción que le dedicó uno de los ‘popes’ de la poesía de madrugada y whisky en barra de acero inoxidable, Joaquín Sabina.

 

Alaska fue un verdero icono de la música de los años 80.

 

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Alaska, del lado de Almodóvar.

 

Yo quiero ser una chica Almodóvar’ nunca le gustó al cineasta, tal y como él mismo ha desvelado en el podcast ‘La pija y la quinqui’. “Nunca me interesó.

 

Y él (Joaquín Sabina) se enteró porque yo no dije ni una palabra ni llamé para decirle ‘oye, qué bien’. Nada. No hablamos de ello y, además, tampoco le he visto muchas veces en mi vida, y yo creo que él llevaba mal que yo no estuviera de acuerdo con esa canción”.

 

Para el de Calzada de Calatrava el tema escondía mucha ironía soterrada y demasiado segundo sentido. Él considera que el de Úbeda la escribió para ridiculizar a sus musas y personajes. Nunca ha tolerado ese desprecio velado. No es el único que lo piensa. Su amiga Alaska le secunda en esta idea.

 

Alaska, que empezó a hacer cine con Pedro, está de su lado en sus polémica con Joaquín Sabina.

 

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“No me siento dolida por lo que se dice en esa canción, pero sí que es verdad que esa generación siempre nos despreció”, ha dicho la cantante que participó en la ópera prima de Pedro, ‘Pepi, Luci y Bom’.

 

“Esa es la verdad. Quiero decir, la generación un poco más mayor, a la que pertenece Pedro por edad, todo lo que era el mundo más pop lo despreciaba profundamente”.

 

Alaska fue una de las protagonistas de ‘Pepi Luci y Bom’ cuando solo tenía 15 años.

 

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Alaska ha hablado en ‘La mañana de Federico’, donde, desde hace años, interviene como colaboradora, y asegura guardar cero rencor a todo aquello. Ella, una vez más, defiende la libertad de Sabina de escribir lo que quiera y que esto, como es natural, obtenga una respuesta igual de libre. Y a Pedro no le gustó en absoluto.

No me siento dolida por lo que se dice en esa canción, pero sí que es verdad que esa generación siempre nos despreció”, rememoró Alaska sobre esos años 80 en los que el público se dividía entre las modernas sesiones del Rockola, y los conciertos cargados de humo de rockeros y cantautores.

 

Aquellas fueron dos formas muy distintas de romper con los años de represión del franquismo y, en ocasiones, chocaron al no saberse entender.

 

Joaquín Sabina representaba lo contrario a lo que La Movida defendía. Estos hablan de que se sentían despreciados por la gente de su generación.

 

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Los cantautores los despreciaban.

 

Federico Jiménez Losantos, por primera vez en su vida, se ponía del lado sabinero. “Pero si lo que dice Sabina es a favor”,  a lo que su colaboradora y cantante le hizo ver que era una letra cargada de ironía. “Bueno, de una ironía razonable. No era una cosa sangrante”, le insistió el periodista.

“Hay una cosa que te quiero decir: que Sabina es muy libre de escribir lo que quiera. Y además, es coherente con lo que él ha sido, con las músicas que le gustan, con el cine que seguramente le gusta… No le gustábamos a nadie.

 

Nosotros teníamos la conciencia de lo que pensaban de nosotros, pues el grupo de Cuenca, de los pintores… pues lo teníamos muy claro. No me sorprendió en su momento y no me ofende lo más mínimo”, ha concluido la artista.

 

Alaska asegura que sabe lo que pensaban de ella pero que no le ofende en absoluto.

 

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Pedro Almodóvar le dio su primera gran oportunidad audiovisual. Entonces Alaska era una pequeña adolescente punk, cargada de pulseras, con cinturones de pinchos y medias de colores.

 

Tenía una imagen tan potente que, cuando el director conoció a la mexicana, supo que ella debía trasladar toda esta estética a su película. Y así fue.

 

Para siempre, en el imaginario colectivo quedará ella como Bom orinando a la mujer de un policía, que ha violado a Carmen Maura, y al que acaba abandonando para empezar una relación con la jovencita con el pelo de colores.

El filme se estrenó en 1980 y se pagó con el sueldo que Pedro Almodóvar tenía de su trabajo como funcionario en la Telefónica. Por las mañanas acudía responsable a su puesto en la Gran Vía, y, por las noches, se adueñaba de esta con una estética muy diferente.

 

Muchos participaron sin cobrar una peseta, simplemente por amistad y por puro entretenimiento. No imaginaban ellos que este primer film iba a constituir uno de los primeros pasos laborales de uno de los grandes genios de nuestro cine.